Resiliencia: Encontrando el sentido de la vida

Existen personas que sobresalen a pesar de la adversidad, que son capaces de resaltar a pesar de que el medio que los rodea no es el mejor, que se sobreponen a las caídas duras de la vida; por ponerlo así, son estrellas en una noche oscura o piedras preciosas en medio de un montón de rocas. Estas personas son exitosas, pero no entendiendo el éxito como lo mal entendemos en la actualidad (reconocimiento ante los medios de comunicación, lujos o dinero); sino más bien, porque alcanzan las metas que se han propuesto a pesar de que su medio no les ofreció nada, porque se sienten bien con lo que son, porque se sobreponen a las pruebas difíciles. Esto no es obra de la suerte o casualidad del destino; es una habilidad que todos poseemos pero que desarrollamos en mayor o menor medida; esa habilidad se llama RESILIENCIA.

De acuerdo con la Asociación Psicológica Americana (APA), la resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, tragedia, amenaza, o fuentes de tensión significativas; significa “rebotar” de una experiencia difícil, como si uno fuera un resorte.  Casi todos hemos pasado en algún momento de nuestras vidas por situaciones difíciles, dolorosas, de las que pareciera no podremos salir; sin embargo, experimentamos cierta fuerza en el interior que nos hace sobreponernos, aceptando las situaciones con esperanza y sobre todo encontrándole un significado a la experiencia para así seguir adelante.  Desde esta perspectiva Viktor Frankl nos hablaba ya de la importancia de encontrarle sentido a la vida, a las experiencias, incluso a las más difíciles, de esta forma podrían superarse; su propia vida fue ejemplo de ello….recluido en un campo de concentración en la Segunda Guerra Mundial, se aferró a encontrarle un significado a esa experiencia y logró salir de ese lugar, desarrollando incluso durante ese tiempo las bases de la Logoterapia.

Uno de los puntos medulares de este tipo de Psicoterapia, expresa que “la preocupación primordial del hombre no es gozar del placer, o evitar el dolor, sino buscar un sentido a la vida”, y mientras estamos con vida, estamos buscando este sentido en cada una de las experiencias de las que formamos parte.

Muchos estudios demuestran que uno de los factores más importantes que favorecen la resiliencia es tener relaciones de cariño y apoyo dentro y fuera de la familia; por lo tanto es importante mantener una red de sostén y proveer de experiencias positivas que favorezcan la autoafirmación desde la infancia. De acuerdo con el psicólogo Martin Seligman enseñar a los niños a ser más resilientes, a tener una sensación de propósito en la escuela y a experimentar más emociones positivas, puede protegerlos de la depresión, aumentar su satisfacción en la vida y mejorar su potencial de aprendizaje.

No es un superpoder, es un conjunto de actitudes y habilidades que pueden desarrollarse y es primordial hacerlo desde la infancia para tener adultos que enfrenten de mejor manera las experiencias que la vida les va brindando.

 

Familias construyendo el bien común

Para nadie es un secreto que en la actualidad, estamos viviendo situaciones complejas y quizá un tanto incongruentes; por un lado un vertiginoso avance tecnológico e industrial, y por el otro una importante deshumanización, con la consecuente pérdida de valores.

Aunado a esto nos encontramos con problemas económicos a nivel mundial, líderes que no gobiernan para bien de la sociedad; personas que no saben enfrentar los retos de la vida diaria; problemas emocionales: estrés, ansiedad, depresión, frustración. Las economías y sociedades de los países desarrollados y en desarrollo han vivido procesos de cambio considerables y esto ha traído consigo mayores oportunidades de crecimiento; sin embargo, a pesar de estas  oportunidades, varios estudios enfatizan sus amenazas dado que, en la modernidad avanzada, la producción social de la riqueza se relaciona con la producción social del riesgo. ¿Qué quiere decirnos esto? Que las grandes transformaciones económicas, políticas y culturales, han afectado la vida cotidiana de la gente y su sociabilidad,  sus tejidos familiares y comunitarios, sus valores e identidades; produciendo entonces un contexto específico que afecta el desarrollo de la familia, de la niñez y de la juventud.

Estamos en un momento, en el que es crucial rescatar el valor de la familia; la familia es el elemento más importante para formar a las personas, es la base de la sociedad, la principal cuna de los valores y la formadora de ciudadanos por excelencia, unos ciudadanos que serán los responsables, en su momento, de dirigir la sociedad. Es en la familia donde está la solución a muchas de las problemáticas que se nos presentan hoy en día, si queremos mejorar como sociedad, es preciso mejorar en las familias.

En México, a diferencia de algunos otros países, la familia aun ocupa un lugar importante en la vida de las personas; los valores más importantes de la familia mexicana son: el afecto, la cooperación, la humildad, la amistad, la lealtad, el patriotismo, la solidaridad, entre otros; rescatemos esos valores, reforcemos los lazos que tenemos, cuidemos a nuestra familia, convivamos con nuestros niños.

La niñez es el presente, una realidad que desde ahora debemos cuidar y ocuparnos de su desarrollo para que logren adaptarse a su entorno y además, sean capaces de transformarlo de manera positiva.

Lo primordial entonces es educar en valores, formar a los niños como líderes positivos que se conviertan en personas capaces de guiar a los demás hacia metas y objetivos constructivos y positivos; que transformen su entorno para mejorar la calidad de vida en todos los aspectos; personas que se amen a sí mismos, que amen su familia, a sus amigos, que amen a su país; personas preocupadas por el medio ambiente; que sean capaces de resolver conflictos y tomar decisiones oportunas; que vivan los valores; que tengan una autoestima sana y regulen su conducta; que se interesen por los demás.

Lo esencial es trabajar por el bien común,  rescatar nuestro mundo y comenzar desde casa.

 

Por:  psi. Rebeca Huesca Sánchez

 

Día del Psicólogo el 20 de mayo

En esta ocasión, con motivo de la celebración del Día del Psicólogo el 20 de mayo, en varios países incluido México, hablaré un poco del quehacer psicológico.

La labor del psicólogo, desde siempre se ha visto envuelta en una serie de mitos, dudas, falacias e incluso bromas…..”si eres psicólogo, me estás analizando”, “como eres psicólogo no debes enojarte”, “el psicólogo es para locos”, “el psicólogo solo te da consejos”, y muchos otros más.

Los psicólogos somos especialistas en la salud, en la salud mental que tan importante es, como la física; si nos sentimos mal vamos al doctor, lo lógico es que si tenemos dificultades con nuestras emociones, conflictos con nuestros pensamientos y necesitamos orientación para poder acomodar ciertas cosas en nuestra vida, acudamos pues con el profesionista que puede realizar ese trabajo y este profesionista es el psicólogo.

Hay quien cuestiona el valor científico de la Psicología, desdeñando cualquier supuesto o conocimiento derivado de ésta; sin embargo, es una ciencia… una ciencia relativamente joven, pero ciencia al fin, y me atrevo a decir que bastante amplia porque abarca aspectos de grandes áreas del conocimiento: ciencias sociales y ciencias de la salud. Usamos el método científico para desarrollar nuevos descubrimientos que nos permiten seguir avanzando en el conocimiento de la mente humana.

Es definida como la ciencia que estudia el comportamiento humano y dicho sea de paso, comportamiento engloba varios elementos: nuestras creencias, emociones, sentimientos, percepciones, actitudes, habilidades, destrezas, razonamiento….en pocas palabras la Psicología estudia al ser humano en su esencia, en esa conexión mente-cuerpo que lo hace ser persona.

¿Quiénes van al Psicólogo? Cualquier persona que esté atravesando por una situación que la ha llevado a perder el equilibrio emocional en su vida, originándole ansiedad, estrés, depresión; personas que deseen conocerse mejor para aumentar su valía personal; quien necesite de orientación que le permita tomar decisiones acertadas en cuanto a su elección de carrera. Niños y adolescentes que requieren de modificación de conducta, apoyo para el trabajo con dificultades de aprendizaje y emocionales. Familias que desean desarrollar una dinámica más sana para favorecer el estado psicológico emocional de sus integrantes.

Existen otros motivos, otras causas por los cuales podemos asistir…el primer paso definitivamente es desear hacerlo y aceptar que no podemos solos con la situación por la que estamos atravesando; despojémonos de la mente, esas ideas erróneas que tenemos acerca del psicólogo, alguna vez todos hemos necesitado de ellos…incluso nosotros los propios psicólogos.

Cuidemos de nuestra salud mental, pues muchas veces las afecciones físicas tienen su origen en una problemática psicológica; busquemos nuestro bienestar integral y recordemos que asistir con el psicólogo no es símbolo de debilidad, sino más bien de valentía, de decisión, de amor propio.

Feliz día a todos mis colegas, practiquemos nuestra profesión con humanidad, con pasión y con humildad, y sobre todo disfrutemos el placer de ser psicólogos.