¡Ayudan a lo que se parecen!

Existe algo conocido como la “teoría de las signaturas”, la cual plantea que las plantas, los animales y los minerales llevan impresos dentro de sí mismos algunos signos a través de los cuales se dan a conocer sus cualidades terapéuticas.

Algunos alimentos se asemejan a ciertas partes del cuerpo  humano, lo que para muchas personas no resulta una simple coincidencia. Te damos algunos ejemplos.

Zanahoria – ojos

Al comparar una rodaja de zanahoria con el ojo humano, veremos similitudes evidentes, pues su centro se asemeja a la pupila. Las zanahorias contienen vitaminas y antioxidantes (beta –caroteno), que disminuyen el riesgo de degeneración macular, principal causa de la pérdida de la visión.

Nueces – cerebro

Las arrugas de la nuez, así como sus pliegues son extremadamente parecidos a la textura del cerebro. Con todo y la división de los hemisferios, el parecido es impresionante. No es de extrañarse que las nueces sean “el alimento para el cerebro”, pues contienen un alto porcentaje de ácidos grasos omega -3, los cuales ayudan al buen funcionamiento de este órgano.

Toronja – pechos

Las frutas cítricas, se parecen a las glándulas mamarias y ayudan al movimiento linfático. Según los expertos, el pomelo contiene sustancias llamadas limonoides, los cuales se ha demostrado sirven para inhibir el desarrollo de cáncer en animales y en células de mama en humanos.

Apio – huesos

Los tallos del apio, se asemejan a los huesos de los brazos, en específico el radio y el cúbito ¡Qué gran sorpresa!, el apio contiene silicio, el cual le da fuerza a los huesos. Si querías otro dato curioso: los huesos son 23% sodio, y el apio tiene la misma cantidad.

Almejas – testículos

Su ovalada similitud indica que son buenas para los órganos masculinos. Una investigación hecha en Holanda, arrojó que una dieta con ácido fólico y zinc (presentes en las almejas), “tienen un efecto significativo en la mejora de la calidad de las células reproductoras masculinas”, según expertos.

Tomate – corazón

El tomate contiene un antioxidante llamado licopeno, el cual le da a la fruta (si, el tomate es una fruta), su color rojo y ayuda a reducir la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares.

¿Notas cómo si se parecen?, Investigaciones hechas en Harvard descubrieron que las mujeres con niveles altos de licopeno en sangre, tenían un 33% menor probabilidad de padecer enfermedades cardíacas.

Frijoles –riñón

Su forma ovalada asemejan a la parte que más ayuda: el riñón. Los nutricionistas afirman que las legumbres quitan la carga nuestros riñones, mejorando sus funciones. El alto contenido en fibra, ayuda al tránsito intestinal y previenen el estreñimiento. Son conocidos por mejorar el funcionamiento renal.

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