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-“¡Doctor, me tiemblan mucho las manos!”. –“¿No será que bebe demasiado alcohol?” –“¡Qué va, si lo derramo casi todo!”

Se encuentran dos gallegos que hace mucho no se ven y uno le pregunta al otro por su mujer: -“¿Y tu familia?, ¿qué es de Pilar?” –“Pues… arrancarse los pelos uno a uno”.

-“¡Pepito!, ¿por qué tan tarde?”. –“Pues, por el rótulo en la calle, Miss”. –“¿Cuál rótulo?”. –“Ese que dice: Escuela adelante, vaya despacio.”

Se encuentran dos amigos y dice uno: -“¡No sé qué hacer con mi bisabuelo, se come las uñas todo el tiempo!”. –“Al mío le pasa igual, y le quite la maña en un momento”. –“¿Cómo? ¿Le amarraste las manos?” –“No, le escondí los dientes”.

Pepito le pregunta a su maestra: -“¡Miss! ¿Me castigaría usted por algo que yo no hice?”. –“No Pepito, ¡Por supuesto que no!”. –“Que alivio, porque no hice la tarea”.

¿En qué se diferencian una mujer fea y una bonita? 4 copas de whisky.

Están todos los pasajeros en la sala de embarque esperando la salida del vuelo. De repente llega el copiloto impecablemente uniformado con anteojos oscuros y un bastón blanco tanteando el camino. La empleada de la compañía aclara que es ciego pero que es el mejor copiloto que tiene la empresa. Al poco rato llega el piloto con el uniforme impecable, anteojos oscuros y un bastón blanco asistido por dos azafatas. La encargada de la sala aclara que también el piloto es ciego pero que es el mejor piloto que tiene la compañía y que junto con el copiloto hacen la mejor dupla. Están todos a bordo y el avión comienza a moverse en tierra cada vez con más velocidad. Los pasajeros ven la situación y se empiezan a preocupar. El avión sigue tomando velocidad pero no despega. Continúa la carrera y sigue en tierra. Cada vez el final de pista está más cerca y en una explosión de histeria general los pasajeros comienzan todos a gritar. En ese momento el avión milagrosamente toma altura. Entonces le dice el Piloto al Copiloto: “El día que los pasajeros no griten nos pasamos a la historia”.

¿Quién es el hombre más manso del mundo? El hijo de Superman. ¿Por qué? Porque es supermancito.

Una pareja está en un restaurante. El le dice a ella: -“Mira, la chica del vestido rojo me está sonriendo”. –“¡Bah! La primera vez que te vi, también me dio mucha risa”.

Un viejito va al otorrinolaringólogo porque no oye nada, nada. El médico lo revisa, le mete una pinza en el oído y le extrae un supositorio de glicerina y el viejito al verlo exclama: -“¡Uy, ahora se dónde está mi audífono”.

Cierto día, Superman llega a Cuba pera hablar con Fidel respecto a la situación política del país y su manejo. Después de tres horas y un buen almuerzo con el Comandante Castro, Superman se despide y decide dar una vuelta por la playa. Luego de tomar el sol y disfruta un par de mojitos, Superman trata de levantar vuelo y se da cuenta que le es imposible salir volando, como si estuviera rodeado de kriptonita. Intenta de nuevo y nada... Al segundo intento, el superhéroe escucha un murmullo que va en aumento. Cuando vuelve el rostro, 500 mil cubanos están agarrados a su capa gritando: "¡Dale, Superman, Tu puedes!"

¿Cuál es el santo más pequeñito? San Tito.
Pedro le dice a Juan: -“Pienso hablar seriamente con mi mujer”. –“¿Si, por qué?” –“Pienso decirle que a partir de mañana compartiremos los deberes de la casa”. –“¡Vaya! eres un marido considerado”. –“¡No, lo que pasa es que yo no puedo con todo!”

Dos amigas se encuentran en una tienda departamental: -“¡Mariiitza!, ¡qué gusto verte, la última vez coincidimos en la boda de Carmelita, hace como 15 años!”. –“Sí, así fue. -¡Oye!, por poco y no te reconozco, ¡qué acabada estás!”. –“Yo tampoco te reconocía, de no ser por tu vestido, no me hubiera acordado de ti”.

Una señora visitaba una exposición de pintura. Contemplaba cada cuadro con admiración hasta que al llegar a uno de ellos preguntó indignada: -“¿y a esto le llaman arte?”. Y le contesta un edecán del lugar: -“no señora, a eso le llaman espejo”.

-“En mi casa yo grito más fuerte que mi mujer.” –“Pero mira que tu mujer grita y muy fuerte.” –“Cuando ella me grita: ven a cocinar, yo le grito: ¡Estoy planchando, mi amor! ... ¡y después voy a lavar la ropa!

-“¡Cómo quisiera que mi suegra fuese una estrella!” –“¿Para que fuera famosa?” –“No, ¡para que estuviera a un millón de años luz!”